El Banco Mundial aprobó un financiamiento de US$ 200 millones destinado a fortalecer la competitividad, sostenibilidad y transparencia del sector minero peruano, en un contexto marcado por la creciente demanda mundial de minerales críticos vinculados a la transición energética y las nuevas tecnologías.
El programa contempla medidas orientadas a modernizar la gestión estatal y reducir trabas para las inversiones. Entre los principales componentes figura la implementación de una Ventanilla Única Digital (VUD), mecanismo esperado por la industria para agilizar permisos y disminuir la tramitología que durante años ha retrasado proyectos extractivos y generado incertidumbre entre inversionistas.
La iniciativa también incluye la creación de una Litoteca Nacional de Testigos de Perforación y un laboratorio de geocronología de última generación, herramientas que buscan elevar la capacidad técnica y científica del país en exploración minera y mejorar el aprovechamiento del potencial geológico nacional.
El exministro de Energía y Minas Jorge Montero destacó que desde finales de los años noventa el sector no recibía un respaldo financiero y programático de esta magnitud. Según explicó, el crédito combina digitalización, fortalecimiento institucional y desarrollo científico para impulsar una minería más competitiva y con mayor capacidad de generar empleo calificado.
Actualmente, la minería representa cerca del 60% de las exportaciones del Perú, aporta alrededor del 10% del PBI y concentra el 20% de la recaudación tributaria. Solo en 2025, las exportaciones mineras alcanzaron aproximadamente US$ 62.000 millones, consolidando al sector como uno de los principales motores de la economía peruana.
El fortalecimiento institucional impulsado por el financiamiento también podría contribuir a mejorar el control sobre las concesiones y combatir actividades ilegales. Según datos del Instituto Peruano de Economía (IPE), las exportaciones de oro ilegal se multiplicaron por ocho en las últimas dos décadas y hacia fines de 2025 habrían alcanzado niveles similares a las exportaciones de oro formal, bordeando los US$ 12.000 millones.
Con este respaldo, el Perú busca consolidar un modelo de minería más moderno y eficiente, capaz de atraer inversión privada responsable y responder a la creciente competencia global por recursos minerales estratégicos.

























