América Latina no cuenta con un único modelo energético replicable de manera uniforme: mientras algunos países han avanzado más rápido en energía solar y eólica, otros tienen ventajas en hidroelectricidad, gas natural o interconexiones eléctricas. Así lo señaló Ana Cristina Rendón Escobar, gerente de FISE Colombia, entidad coorganizadora junto al Comité Peruano de la CIER (PECIER) de la 2.ª EXPO Internacional del Sector Eléctrico PECIER-FISE, que se realizará en Lima del 28 al 30 de octubre y reunirá a más de 100 empresas, representantes de 15 países y más de 4,500 profesionales del sector eléctrico latinoamericano.
Para la ejecutiva, la región posee una combinación de recursos energéticos poco común a nivel global —hidroelectricidad consolidada, reservas de gas natural y un potencial solar y eólico aún subexplotado en varios países, incluido Perú— que constituye «una ventaja extraordinaria» para construir su competitividad energética futura. «Esa diversidad permite reducir la dependencia de una sola fuente y diseñar una transición propia», afirmó.
Sin embargo, advirtió que el reto está en convertir esa disponibilidad de recursos en infraestructura real. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la inversión energética en América Latina y el Caribe alcanzó cerca de US$160,000 millones en 2025, pero el organismo señala que la inversión en redes y almacenamiento debe acelerarse de forma considerable para evitar convertirse en un cuello de botella. «La generación puede crecer, pero sin redes suficientes la energía no llega donde se necesita», sostuvo Rendón.
En esa línea, la especialista consideró un error plantear el futuro energético como una elección entre tecnologías. «Solar y eólica son herramientas importantes dentro de una matriz diversificada, pero deben acompañarse de redes, almacenamiento, flexibilidad y respaldo», explicó. Sobre el gas natural, señaló que en los países que cuentan con reservas propias puede cumplir un rol de respaldo y transición mientras se amplía la capacidad renovable, sin que ello implique una confrontación con las energías limpias.
La ejecutiva remarcó, además, que la región no debería replicar mecánicamente las decisiones que hoy revisan algunas economías europeas ni fijar el ritmo de su propia transición en función de lo que ocurra fuera de la región. «América Latina no debe copiar mecánicamente a Europa ni frenar por lo que ocurra allí. Debe diseñar su propia transición según sus recursos, su demanda y su realidad social», precisó.
Rendón identificó al almacenamiento, las redes inteligentes y la gestión digital de la demanda como las tecnologías que tendrán mayor impacto en el sector eléctrico en los próximos años, aunque advirtió que la mayor digitalización también incrementa la exposición de la infraestructura energética a riesgos cibernéticos. «Una red más inteligente también debe ser una red más protegida», indicó, al señalar que la modernización del sistema eléctrico deberá ir de la mano con mayores capacidades de ciberseguridad.
Finalmente, respecto a la tensión entre avanzar hacia sistemas más limpios y cerrar las brechas de electrificación en zonas rurales, la especialista descartó que se trate de objetivos incompatibles. «No es contradictorio, obliga a definir bien las prioridades. Acceso universal y descarbonización pueden y deben avanzar conjuntamente», concluyó.
La 2.ª EXPO Internacional del Sector Eléctrico PECIER-FISE 2026 se desarrollará en el Centro de Exposiciones Jockey de Lima sobre tres ejes —negocios, relacionamiento y conocimiento— combinando una muestra comercial con rueda de negocios, reuniones empresariales, conferencias internacionales y charlas técnicas, con un componente académico que convocará a más de 250 asistentes y la participación de especialistas nacionales e internacionales.























