El Perú enfrenta el desafío de rehabilitar 6,001 pasivos ambientales mineros (PAM), de los cuales 740 presentan niveles de riesgo alto y muy alto. Ante este escenario, especialistas reunidos en el marco de PACMIN 2026 propusieron cambiar el enfoque de gestión para acelerar la remediación y promover que los espacios recuperados puedan adquirir nuevos usos productivos, turísticos, educativos o culturales.
La propuesta fue discutida durante la conferencia magistral “PACMIN 2026: Principales aportes para la modificación del Reglamento de Pasivos Ambientales de la Actividad Minera”, organizada por el Capítulo de Ingeniería de Minas del Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú. El encuentro contó con la participación de Raúl Benavides, presidente del PACMIN 2025 y presidente del Directorio de CETEMIN, además de Humberto Chirif, Dante Aguilar y Percy Montoya.
De acuerdo con las cifras presentadas, de los 740 pasivos de mayor riesgo, 502 registran algún nivel de intervención, mientras que 238 permanecen sin acciones de remediación. A ello se suma que, tras más de 20 años de aplicación del marco regulatorio, solo se han obtenido tres certificados de cierre, situación que, según los especialistas, evidencia la necesidad de revisar los mecanismos actuales.
Entre las alternativas planteadas figura la creación de nuevos instrumentos de financiamiento, una mayor protección jurídica para los remediadores voluntarios y la definición de obligaciones de postcierre que no desincentiven nuevas intervenciones. También se propuso elaborar un Mapa Nacional de Rehabilitación que permita priorizar los pasivos considerando tanto su nivel de riesgo como su potencial de reaprovechamiento.
El debate también incorporó la posibilidad de dar una “segunda vida” a antiguos espacios mineros. Experiencias como Almadén en España, Garpenberg en Suecia, la Catedral de Sal en Colombia y Mina El Edén en México muestran que zonas rehabilitadas pueden convertirse en atractivos turísticos, espacios culturales, centros educativos o nuevos activos económicos. En Perú, se identificaron potenciales referentes como la Mina Escuela CIEMAM de Hualgayoc, el patrimonio de Santa Bárbara en Huancavelica y activos de AMSAC en Cerro de Pasco.
Los especialistas sostienen que esta perspectiva permitiría pasar de una gestión centrada exclusivamente en el cierre a una política nacional de rehabilitación territorial, en la que Estado, empresas y otros actores participen en soluciones de largo plazo. El enfoque será parte de la agenda del III Simposio Internacional de Pasivos Ambientales y Cierre de Minas – PACMIN 2026, programado del 17 al 19 de noviembre en OPEN PUCP, Plaza San Miguel, donde se continuará discutiendo cómo transformar los pasivos ambientales en oportunidades de desarrollo.























