La minería peruana se encamina a un 2026 decisivo, con proyecciones que sitúan la producción de cobre cerca de los 2.8 millones de toneladas métricas finas y una expansión de la inversión que promete dinamizar economías regionales. En este escenario, la Macrorregión Centro emerge como un espacio estratégico de articulación productiva y empresarial, con el Valle del Mantaro como punto de encuentro para el diálogo sectorial y la generación de oportunidades.
Las estimaciones oficiales del Ministerio de Energía y Minas anticipan un entorno favorable marcado por mayor exploración, nuevos proyectos y una demanda internacional sostenida por el cobre. Para el próximo año, el portafolio contempla ocho iniciativas mineras en regiones como Áncash, Pasco, Arequipa y Puno, que en conjunto movilizarían más de US$ 7,600 millones, además de un repunte en la inversión exploratoria por encima de los US$ 850 millones.
Este impulso se apoya en un cierre sólido de 2025. Entre enero y noviembre, la producción nacional de cobre alcanzó los 2.5 millones de TMF, mientras que la inversión minera superó los US$ 5,100 millones y las transferencias por canon y regalías rebasaron los S/9,000 millones, consolidando al sector como motor de exportaciones, empleo y recaudación fiscal.
En ese contexto de expansión, la IV Convención Minera Internacional Exposimim 2026, incluida en el calendario sectorial del Minem, se proyecta como el principal encuentro de la Macrorregión Centro. El evento, que se desarrollará del 19 al 21 de agosto, busca conectar proyectos, inversionistas y proveedores especializados, alineándose a la hoja de ruta nacional de desarrollo minero y fortaleciendo el rol del centro del país en el nuevo ciclo productivo.
La Macrorregión Centro —que integra a Junín, Pasco, Huánuco, Huancavelica y Ayacucho— se perfila así como un hub natural de servicios mineros, logística y operaciones, con impacto directo en la generación de empleo, el crecimiento de proveedores locales y la integración de cadenas productivas. Por su ubicación estratégica y experiencia acumulada, la región está llamada a capitalizar el crecimiento proyectado y a reforzar su posicionamiento dentro del mapa minero nacional.
Con una cartera de inversión robusta, mayores niveles de producción y una plataforma de articulación empresarial como Exposimim 2026, el próximo año marcará un nuevo capítulo para la minería peruana. El reto para el centro del país será transformar ese impulso en desarrollo sostenible y competitividad de largo plazo.
























