En un entorno donde la actividad minera involucra a cientos e incluso miles de proveedores en labores críticas, la supervisión de contratistas se ha convertido en uno de los principales retos del sector. Sin embargo, persisten prácticas deficientes que podrían derivar en riesgos legales, operativos y reputacionales para las compañías, especialmente en un contexto normativo cada vez más exigente.
De acuerdo con Pablo Aravena, especialista en soluciones de cumplimiento basadas en inteligencia artificial, muchas empresas continúan aplicando modelos de auditoría tradicionales que no responden a la dinámica actual de la industria. Entre los principales problemas se encuentra la detección tardía de irregularidades, ya que los procesos manuales suelen identificar fallas cuando estas ya han generado consecuencias como accidentes, sanciones o paralizaciones.
A esto se suma la práctica de revisar documentos sin verificar su autenticidad, lo que abre la posibilidad de trabajar con información desactualizada o incluso falsificada. Asimismo, otro error recurrente es analizar los requisitos de los contratistas de manera aislada, sin integrar variables laborales, tributarias, ambientales y de seguridad, lo que puede ocultar incumplimientos relevantes.
Otro aspecto crítico es la periodicidad de las auditorías. Realizarlas solo una vez al año resulta insuficiente frente a un entorno donde los incumplimientos pueden ocurrir en cualquier momento, trasladando la responsabilidad a la empresa minera en caso de infracciones de sus proveedores.
El marco legal peruano refuerza la necesidad de una supervisión más rigurosa. La normativa establece responsabilidad solidaria ante accidentes laborales vinculados a contratistas, mientras que las sanciones ambientales pueden alcanzar hasta 10,000 UIT, equivalentes a aproximadamente S/ 51 millones. Este escenario incrementa la presión sobre las empresas para fortalecer sus mecanismos de control.
Frente a ello, el uso de herramientas tecnológicas surge como una alternativa clave. Sistemas automatizados permiten reducir hasta en 90% el tiempo de revisión documental, además de generar alertas tempranas y evidencia digital que facilita tanto auditorías internas como procesos regulatorios.
En esa línea, Aravena advierte que los métodos tradicionales ya no son suficientes: “Las auditorías convencionales ofrecen una visión del pasado, cuando lo que se requiere hoy es identificar riesgos en tiempo real”. Con ello, la industria minera enfrenta el desafío de modernizar sus procesos de control para prevenir contingencias y asegurar el cumplimiento integral de sus operaciones.
























