La mina de cobre Quellaveco, operada por Anglo American en Moquegua, cerró 2026 sin registrar conflictos sociales que paralizaran sus operaciones y sumó en julio la certificación internacional The Copper Mark, que reconoce sus prácticas de producción responsable y la trazabilidad del cobre mediante una cadena de custodia.
Los resultados fueron presentados durante el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), donde Magno Quispe, gerente de Gestión Social de Anglo American Quellaveco, atribuyó este desempeño a una estrategia basada en el diálogo directo, la transparencia y la generación de valor compartido, con especial énfasis en el empleo y los proveedores locales.
Uno de los casos que refleja esta política es la relación con la comunidad andina FCP. Tras años de negociaciones y la adquisición de 3.500 hectáreas en 2008, la empresa enfrentó nuevas demandas una década después, cuando la comunidad incrementó su población y planteó nuevas condiciones para la continuidad de la relación. Ante ello, Anglo American optó por reforzar el diálogo bilateral y establecer principios vinculados con el cumplimiento de compromisos, el respeto de las costumbres, el valor compartido y una comunicación horizontal.
Según Quispe, esta estrategia permitió mantener una década sin bloqueos, convirtiéndose en uno de los resultados más destacados de la gestión social de Quellaveco. La certificación The Copper Mark obtenida en julio también fortalece la posición de la operación como referente en criterios ambientales, sociales y de gobernanza, al acreditar la trazabilidad del cobre desde su origen hasta el mercado.
En contraste, la experiencia de Las Bambas, ubicada en Cotabambas, Apurímac, evidencia los desafíos que pueden enfrentar las operaciones mineras en contextos de alta conflictividad. Jimmy Venero, superintendente de Estrategia e Integración de la compañía, señaló que entre 2018 y 2022 la operación afrontó un promedio de 100 días de bloqueos por año. En 2022, una paralización de dos meses redujo la producción aproximadamente a la mitad y afectó el crecimiento económico regional.
Tras ese episodio, Las Bambas modificó su modelo de gestión social y dejó de concentrarlo exclusivamente en un área para involucrar a las distintas unidades de la empresa. Como parte de este proceso nació el modelo “Corazón de Bambas”, orientado al relacionamiento multisectorial, el desarrollo territorial, la generación de empleo y el fortalecimiento de proveedores locales.
Ambas experiencias fueron expuestas en GESS 2026 como ejemplos de los distintos caminos que puede adoptar la gestión social minera: mientras Quellaveco busca consolidar una relación preventiva y colaborativa con su entorno, Las Bambas ha reestructurado su estrategia a partir de experiencias de alta conflictividad, con el objetivo de fortalecer la coordinación y promover un desarrollo más sostenible en su área de influencia.























