Una sofisticada operación de espionaje digital ha encendido las alertas de seguridad a nivel internacional. Se trata de “Shadow Campaigns”, una red de ciberespionaje identificada por Unit 42, la unidad de inteligencia de amenazas de Palo Alto Networks, que ha logrado comprometer infraestructuras gubernamentales críticas en 37 países, afectando a casi una de cada cinco naciones en el último año.
La investigación revela que el actor estatal rastreado como TGR-STA-1030 no se limita a ataques masivos, sino que emplea tácticas quirúrgicas con herramientas personalizadas de alta precisión. Entre noviembre y diciembre de 2025, el grupo realizó actividades de reconocimiento contra infraestructuras gubernamentales vinculadas a 155 países, enfocándose en ministerios y organismos relacionados con seguridad, finanzas, comercio, energía, justicia, inmigración y minería.
América Latina aparece como una región de interés creciente para esta red. Desde octubre de 2025, se detectaron escaneos activos de infraestructura estatal en países como Brasil, México, Panamá y Venezuela, donde incluso se presume que algunas entidades ya habrían sido comprometidas. Este patrón de actividad abre la posibilidad de futuras incursiones en sistemas críticos del Perú, especialmente en un contexto de alta exposición digital del sector público.
De acuerdo con Unit 42, la peligrosidad de TGR-STA-1030 radica en su capacidad para adaptarse rápidamente a eventos geopolíticos y económicos relevantes, ejecutando ataques pocos días después de sucesos internacionales clave. Entre sus blancos confirmados figuran organismos de control fronterizo, ministerios de finanzas, dependencias de comercio exterior y empresas de telecomunicaciones y energía, considerados pilares de la infraestructura crítica de los Estados.
En el plano técnico, los especialistas identificaron mecanismos avanzados de evasión. El grupo utiliza señuelos de phishing altamente personalizados y un cargador de malware de bajo perfil que reduce las probabilidades de detección. Además, se descubrió el rootkit ShadowGuard, capaz de operar a nivel del kernel de Linux, ocultándose incluso de herramientas de auditoría convencionales. A ello se suma la explotación selectiva de vulnerabilidades conocidas en plataformas ampliamente utilizadas como Microsoft Exchange, SAP y Atlassian, antes de que las organizaciones apliquen los parches de seguridad correspondientes.
Frente a este escenario, Palo Alto Networks ha activado mecanismos de cooperación con entidades públicas y privadas para alertar a las organizaciones afectadas y apoyar la remediación de los sistemas vulnerados. Sus servicios de seguridad avanzados ya han sido actualizados con inteligencia específica derivada de estas “Campañas de la Sombra”, en un llamado explícito a modernizar las estrategias de ciberseguridad ante amenazas cada vez más complejas y persistentes.
























